lunes, 28 de febrero de 2011

A todos los posibles riesgos para el ambiente y la salud pública se añaden las opiniones de que la modificación genética de las plantas y otros seres vivos suscita una serie de cuestiones éticas y morales. Douglas Parr, científico y activista, comentó: “La ingeniería genética traspasa un umbral básico en la manipulación que el hombre realiza del planeta, pues cambia la naturaleza de la vida misma”. Jeremy Rifkin, autor del libro El siglo de la biotecnología plantea así el dilema: “En el momento en que resulta posible cruzar todos los límites biológicos se empieza a ver a las especies solo como información genética flexible. Esto nos conduce a un modo completamente nuevo de concebir tanto la relación que mantenemos con la naturaleza como la forma en que la utilizamos”. Luego pregunta: “¿Tiene la vida valor intrínseco o solo utilitario? ¿Qué obligación tenemos con respecto a las generaciones venideras? ¿Cuál es nuestro sentido de responsabilidad para con las criaturas con las que coexistimos?”.

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