miércoles, 2 de febrero de 2011

Introduccion


   La alteracion de los alimentos no es un concepto nuevo. Durante generaciones, el ser humano ha demostrado su habilidad en la materia. Los meticulosos métodos reproductivos han dado como resultado numerosas variedades de cultivos y diferentes razas de ganado ovino y bovino. De hecho, según un representante de la Administración de Alimentos y Fármacos estadounidense, “el proceso tradicional de reproducción ha alterado casi todos los alimentos que compramos”.
Los organismos transgénicos (OMGs) son aquellos que se les ha introducido material genético propio o extraño por métodos de laboratorio que involucran el uso de las técnicas de ADN recombínate

      Los métodos de reproducción no son la única forma de alterar los alimentos. La industria alimentaria ha ideado numerosos procedimientos para tratarlos y transformarlos, ya sea para mejorar el sabor o el color, o para lograr más uniformidad y mejor conservación. Así pues, todos nos hemos acostumbrado a productos que han sufrido diversas alteraciones.
La información  hereditaria (genes) de todos los seres vivos es químicamente idéntica (ADN) y funcionalmente muy parecida.
    Muchos  genes son compartidos entre bacteria, planta, y animales incluyendo al ser humano.
Los genomas vegetales muestran que entre el 30 y 35% de los genes de las plantas son origen bacteriano.
       Son embargo, un número cada vez mayor de consumidores se muestran alarmados por lo que se hace con los alimentos. ¿Por qué razón? Hay quienes temen que las técnicas modernas representen un peligro. ¿Están justificados tales temores? Veamos tres tipos de procedimientos que generan preocupación.

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